Las Olas - Virginia Woolf
Desde que impartí con grandes
esperanzas en el mundo literario, Virginia Woolf siempre fue una de esas
escritoras que estaba ahí, asomándose en cada conversación, detalle, reseña o
referencia. Un día me pregunté por qué novela debería comenzar para al fin
ponerme con esta escritora y sólo me encontraba con atisbos acerca de la
complejidad característica de sus novelas y ensayos, por lo que en primera
instancia desistí y me encomendé la tarea de buscar el momento perfecto que se
confabularan mis ganas de leerla y la posibilidad palpable de abordarla y se quedó
ahí durante varios años, en una especie de bucle en búsqueda de ese momento
perfecto. Años después descubrí en las primeras páginas de un ensayo del
profesor Nuccio Ordine, con título en español de Los hombres no son islas, una profunda reflexión acerca del
carácter humanista de la novela que aquí les traigo: Las olas. Aquí, Nuccio Ordine, que también hace una especie de
aviso a cerca de la complejidad que conlleva la novela, menciona que es un
grandísimo ejemplo para retratar que no somos únicamente una isla, que compartimos
mucho en común, que somos una porción de tierra que pertenece al mismo planeta
que las otras como diría John Donne, o un inmenso océano como lo elaboró Virginia
Woolf y que nadie es en sí mismo un todo, dependemos del otro, y como diría
Séneca: “Nuestra sociedad es muy semejante al abovedado, que debiendo
desplomarse si unas piedras no sostuvieran a otras, se aguanta por este apoyo
mutuo”. Esta reflexión me indicó entonces que ese era el momento perfecto, y que tenía que lanzarme a este
inmenso mar, en el que Woolf, ahora es una bella ola muerta.
Esta novela es considerada como una
de sus obras más complejas y experimentales. Con aguza precisión, Woolf retrata
la expresión más íntima del ser humano al ritmo de las olas y las relaciones
sociales que se entretejen, avanzan y retroceden. La historia comprende la vida
desde la infancia hasta la vejez de seis personajes que se conocen en un
colegio aparentemente de provincia: Rhoda, Bernard, Neville, Susan, Louis y
Jinny, los cuales edifican una amistad cargada de amores, envidias y rencores; y
que a pesar de los distintos caminos que toman al crecer, cada uno representa
una Ola y una conexión distinta con la
naturaleza del mundo, pero a su vez, pertenecen al mismo flujo y al mismo
océano en que las grandes ausencias pesan por igual y representan una pérdida para
todos. Woolf nos demuestra que mientras una ola nace y se expande, otra
irremediablemente yace y queda perdida ante la inmensidad, pero todos en sí,
pertenecemos a esa gran inmensidad, por lo que, citando nuevamente a John
Donne, “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque
me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién
doblan las campanas; doblan por ti”. (Donne, 1624): Sin lugar a dudas, un grandísimo
descubrimiento.
- Juan Esteban Loaiza, 2025


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